Hoy mi teléfono ha sonado y una voz me ha dicho entre sollozos que lo has hecho, no sé quién hablaba, ni cómo ha conseguido mi número, pero no importa.
Te has ido y no me lo puedo creer. Reconozco que cuando acabamos el instituto te perdí un poco la pista, pero no he dejado de pensar en ti ni un solo día. En ti y en tus ojeras llenas de tristeza, en el brillo esperanzado de tus ojos y en las sonrisas que tanto te costaba esbozar.
Hoy no se me quita de la cabeza tu voz diciéndome "te quiero, estoy bien"; obviamente nunca llegué a creerme la segunda parte de la frase, pero solo con la primera me hacía dueña de mil bombas para atentar contra tus demonios. Aún siento tus besos en mis mejillas y mis dedos aún hacen cosquillas a tu cuello. Pero tú ya no estás y no voy a poder abrazarte de nuevo, ni cantarte, ni hacerte rabiar para escuchar tu risa acompañada de una mueca y un "te odio". Me debilitas, te necesito y no vas a volver.
Nunca llegué a conocer toda tu historia, pero seguiría apostando por ti hasta el fin de mis días, y lo haré, porque el muerto no muere hasta que los vivos le olvidan, y a ti aún te quedan muchos años por vivir en mí. Perdóname por no salvarte, quizá en otra vida, a esta ya llego tarde.
Te quiero.
Genial, en serio, muy genial.
ResponderEliminarGracias cielo :)x
Eliminar