Ya no recuerdo cuánto tiempo ha pasado desde que nos fuimos,
aunque, creo que jamás encontraré el momento exacto en el que al destino o
quizá a la casualidad se le antojó ponernos fin. Hoy he leído algo muy bonito y me he acordado
de ti –qué estupidez, siempre lo hago- después, se me ha ocurrido escribirte
esto, pero todavía no sé muy bien qué estoy haciendo; y es que desde que te
perdí, aquí dentro está un poco más oscuro y, aunque me guste el frío, sigo
extrañando el calor de tu sonrisa. Últimamente nos vemos demasiado y nos
demostramos casi nada, las miradas son una mezcla entre vacío y deseo y los
abrazos saben forzados y llevan un
regusto a nostalgia al final. No he vuelto a escuchar nuestra canción entera
sin llenarme de recuerdos, y es que toda la fuerza que me daba antes, te la has
llevado tú.
Por muchas cosas pendientes que tengamos, por mucho que
quiera decirte, abrazarte, acariciarte, llorarte y un demasiado largo
etcétecera, ahora me toca escribirte para que sepas que por mucho que lo intente, me he quedado en
un término medio en el que no soy capaz de olvidarte pero también soy consciente
de que el gran nudo que existe dentro de mí me impide tenerte de nuevo, o quizá
no sea eso; ya no sé nada.
Puede que tú ahora seas más feliz y yo cada vez lo vea todo
de un gris más oscuro pero quiero que sepas que siempre serás mi pequeña y que,
por muchos años que pasen, seguiré mendigándote abrazos aunque ya no sepan como
antes, solo para poder olerte el pelo y sentirte más cerca; que siempre que te
vea reír, notaré menos vacío dentro y que siempre estaré dispuesta a
recuperarte, aunque ahora mismo haya perdido las ganas de luchar. Ven tú, si
quieres.
Finalmente y, aunque solo tú y yo vayamos a entender toda
esta retahíla de sentimientos que acabo de plasmar –o quizá ni siquiera
nosotras lo hagamos- que sepas -si aún no te has dado cuenta-, que te
sigo queriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario