jueves, 20 de agosto de 2015

Aún te recuerdo.

Ya no recuerdo cuánto tiempo ha pasado desde que nos fuimos, aunque, creo que jamás encontraré el momento exacto en el que al destino o quizá a la casualidad se le antojó ponernos fin.  Hoy he leído algo muy bonito y me he acordado de ti –qué estupidez, siempre lo hago- después, se me ha ocurrido escribirte esto, pero todavía no sé muy bien qué estoy haciendo; y es que desde que te perdí, aquí dentro está un poco más oscuro y, aunque me guste el frío, sigo extrañando el calor de tu sonrisa. Últimamente nos vemos demasiado y nos demostramos casi nada, las miradas son una mezcla entre vacío y deseo y los abrazos  saben forzados y llevan un regusto a nostalgia al final. No he vuelto a escuchar nuestra canción entera sin llenarme de recuerdos, y es que toda la fuerza que me daba antes, te la has llevado tú.

Por muchas cosas pendientes que tengamos, por mucho que quiera decirte, abrazarte, acariciarte, llorarte y un demasiado largo etcétecera, ahora me toca escribirte para que sepas  que por mucho que lo intente, me he quedado en un término medio en el que no soy capaz de olvidarte pero también soy consciente de que el gran nudo que existe dentro de mí me impide tenerte de nuevo, o quizá no sea eso; ya no sé nada.

Puede que tú ahora seas más feliz y yo cada vez lo vea todo de un gris más oscuro pero quiero que sepas que siempre serás mi pequeña y que, por muchos años que pasen, seguiré mendigándote abrazos aunque ya no sepan como antes, solo para poder olerte el pelo y sentirte más cerca; que siempre que te vea reír, notaré menos vacío dentro y que siempre estaré dispuesta a recuperarte, aunque ahora mismo haya perdido las ganas de luchar. Ven tú, si quieres.



Finalmente y, aunque solo tú y yo vayamos a entender toda esta retahíla de sentimientos que acabo de plasmar –o quizá ni siquiera nosotras lo hagamos-  que sepas -si aún no te has dado cuenta-, que te sigo queriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario